Identificando el vestir como herramienta de empoderamiento femenino.

El término empoderamiento viene etimológica-mente de la palabra poder y se define como “Un proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos en las situaciones que viven” según Perez de Armiño – Marlen Eizaguirre – Clara Murguialday  año 2000. Aunque es aplicable a todos los grupos vulnerables, su mayor desarrollo teórico se ha dado en relación a las mujeres.

En 1995 en la Conferencia Mundial de Mujeres de Pekín se incluyó por primera vez el término en un discurso y se afirmó que “Al empoderarse las mujeres adquieren una gran capacidad de transformación colectiva”, aunque desde mucho antes, en los años 60 fue asociado a las mujeres que buscaban asumir un papel de liderazgo en la sociedad.

En mis palabras una mujer empoderada es aquella que puede decidir su propio proyecto de vida, que expresa sus necesidades, que tiene autonomía, autoestima y confianza en sí misma.

Esa mujer que se siente orgullosa de su cuerpo, de su edad, de sus logros y de sus capacidades, pero no solo la capacidad para adquirir recursos porque los recursos en si no equivalen a empoderamiento, ¡claro! que nos permiten acceder a más y diferentes oportunidades, pero no son lo único necesario para un empoderamiento real. Un empoderamiento real habla de potenciar nuestros talentos, no para satisfacer demandas ajenas, sino permitirnos hacer y ser lo que queremos, incluso decidir la manera cómo nos presentamos al mundo.

Es ahí donde podemos identificar el vestir como herramienta de empoderamiento femenino. El vestir es una forma de expresión, representa nuestros gustos y a través de la historia ha reflejado la estética y el sentir de cada época. O ¿No fue así cuando a principios de 1900 negarse a usar el CORSE se convirtió en la forma de expresar libertad, poder y autonomía?, o cuando COCO CHANEL decidió usar cortes tipo sastre en sus diseños y el diseñador YVES SAINT LAURENT incluyo el pantalón para mujer en sus colecciones,  dejando a un lado la idea de que era una prenda de uso exclusivamente masculino.

Toda lucha incluye sacrificios, muchas mujeres dejaron atrás su estética por luchar tras unos ideales feministas radicales porque en ese momento fue la única manera de no ser vistas como un objeto y de una u otra manera fue necesario.

Pero el feminismo va mas allá, el feminismo no rechaza el uso del pintalabios ni la minifalda, como tampoco el matrimonio o la maternidad, solo se opone a que aspectos como estos definan lo que es ser mujer.

 

Pienso que el vestir me permite expresar mi intuición y mi intención cada día, plasmando mi gusto particular por un tipo de estética. Para mi esta práctica se asemeja a la que hacemos al pintar un cuadro, donde nuestro cuerpo es el lienzo y dejamos volar nuestra creatividad, combinando diferentes prendas, creando la composición perfecta y complementando con nuestro maquillaje y peinado. Así mismo esta estética es diferente para todas, y cada una de nosotras tiene la libertad de usar lo que quiera y lucir como quiera, sea cubierta de pies a cabeza, en bikini o pantalón.

 

Lo que usamos no nos hace ser quien somos, tampoco se trata de encajar en un estándar impuesto o de pretender que si me visto como alguien más, podre vivir su vida.

Mucho menos se trata de cuánto cuesta o de si está de moda o no, para las que disfrutamos la práctica del vestir podemos ver un desfile, visualizar nuevas propuestas de diseñadores, saber cuáles son las tendencias actuales  y de igual forma tener el poder de decidir que nos gusta, que cosas queremos probar y cuáles no, siempre teniendo claro que al final lo importante es cómo nos sentimos.

Ser fieles a nuestra esencia, cultivando nuestra propia personalidad, reconociendo el derecho a sentirnos sexy por y para nosotras mismas, sin temor a no ser tomadas en serio y sin dejar de sentirnos cómodas.

 

Fotografia y produccion. Margarita Carrascal

Agradecimientos especiales a estas lindas mujeres.

Alejandra Duran, Dianeth Santos, Kelly Bermudez, Natalia White, Martha Franco.

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